Desarrollo
Parte II
Contexto
histórico
Concepto socio político y jurídico en la Cuarta República sobre la seguridad ciudadana
Pese
a lo complejo en el plano teórico y pragmático del concepto de seguridad
ciudadana lo podemos constatar que al
menos en Venezuela, emerge desde los activistas sociales de izquierda y de derechos humanos que
comienzan a politizar[1]
aspectos como: la visión de orden
(mando-obediencia), el sistema de administración de justicia, la legalidad e
ilegalidad de las practicas policiales y
las políticas de seguridad nacional que fueron heredadas desde la década de los
60 cuando se hizo efectivo los acuerdos de cooperación entre los organismos de
seguridad del Estado Venezolano y los EEUU
a partir de la instauración del Pacto de Coche y el Pacto de Punto Fijo.
Se combate y cuestiona la visión de seguridad
nacional que instaura la etapa de las dictaduras en América Latina[2]
y los negocios de las grandes industrias extractivas norteamericanas de
petróleo (Shell, Rokefeler, Texaco, entre otras), oro, diamantes, perlas, níquel, (Chile, Bolivia y México), bauxita,
madera caucho y las bananeras. De esta
manera el orden económico capitalista norteamericano, impuso en el sistema
policial latinoamericano y venezolano su orden
y adoctrinamiento a los cuerpos de seguridad venezolanos se crea el
DIGEPOL, SIFAR, La
Seguridad Nacional, La DISIP y la PM
Se
aplicó durante los años 60, 70, 80 y 90 el modelo de seguridad implementado en Venezuela para contener el “Comunismo” y la
criminalidad e implantar el sistema “Capitalista” de la democracia
representativa, que se denominó “la Doctrina de Seguridad Nacional”, se
caracterizó por:
a)
Entrenamiento en inteligencia y contrainteligencia
dirigido a los grupos de mando y comando de los cuerpos de seguridad del Estado
(Fuerzas Armadas y Policías).
b)
Cursos continuos de antiguerrilla
c)
Comunicaciones
En
este sentido, la policía como institución era un apéndice de las Fuerzas Armadas
y su doctrina es la Seguridad Nacional. La dirección de la policía casi siempre
recaía en la Guardia Nacional,
la formación en las academias policiales también respondían a un concepto de
orden militar y no ciudadano. Por ello
la actuación policial fue represiva y violatoria de los derechos humanos
durante 4 décadas miles de desaparecidos
que hasta la fecha los cuerpos son buscados por sus familiares[3].
La
función policial al igual que la vieja
doctrina militar se subordino a los
partidos de turno para imponer un orden discriminatorio: penaliza la pobreza y
la afro descendencia (Ley de Vagos y Maleante y Razón de Estado recurso para
hacer uso de la fuerza y suspender las garantías constitucionales y violación a
los Derechos Humanos), que favorecía a
la oligarquía empresarial y bipartidista de la cuarta república para mantener un status quo de elite que
seguían lineamientos del Departamento de Estado[4].
Estas
prácticas institucionalizadas no permitían el dialogo sobre las condiciones de
existencia del pueblo y de los funcionarios policiales[5]. Las manifestaciones de violencia y alto grado
de conflictividad en la sociedad
venezolana, hacían ingobernable las
instituciones y la sociedad, parafraseando a Jeannette Abouhamad, cuando la elite política es
incapaz de generar las condiciones para satisfacer las necesidades y aspiraciones de los hombres y
mujeres dentro de una sociedad, estos, buscaran los mecanismos y estrategias de
sobrevivencia para proveerse por vías legales o ilegales lo que esta les priva.
Su
manifestación más concreta es el delito y la represión del mismo que fue
manejado con penas severas que privilegio el encarcelamiento a los delincuentes
comunes, prostitutas, transformistas, revolucionarios y confinamiento en
centros psiquiátricos a potenciales subversivos considerados de alta
peligrosidad, esta política centralista y autoritaria del sistema penal, fue una de las
estrategias para controlar y gestionar
el conflicto y mantener el poder, definimos esta concepción de la política de seguridad como
“Control de la criminalidad” (Baratta; 1: 1997).
Para
algunos autores como Baratta, Antillano y Muniz coinciden que la represión del
sistema penal se produce contra la clase social más pobre y reproduce y responde a los intereses de clase
de la élite dominante y su aplicación es selectiva, es un sistema que no
responde a las garantías de igualdad, equidad y justicia social de un Estado de
derecho.
En este sentido, la
estrategia que caracterizó al sistema político y judicial de las últimas cuatro
décadas la denominamos “enfoque represivo, centralista o unitario del control
del delito” (Tomado de la clase magistral sobre seguridad ciudadana 2013) bajo
la premisa de un status jerárquico de
élites y seguridad de Estado.
Esta visión se ha intentado
cambiar a partir del modelo de la
democracia participativa y protagónica que se inició en 1999 con la Constituyente y
Refundación de la República Bolivariana de Venezuela.
Las
políticas en materia de seguridad ciudadana comienzan a implantarse en
Venezuela como política de estado a partir del 15 de diciembre de 1999[6]
con la aprobación de la nueva constitución
y en el 2008 la Ley Orgánica
del Servicio de Policía y del cuerpo de
policía Nacional Bolivariana, en el
marco de un nuevo modelo policial fundamentado en los principios republicanos
de justicia social, igualdad, no discriminación, respeto a la vida , celeridad,
derecho a la información, eficiencia, cooperación, universalidad e igualdad,
imparcialidad, actuación proporcional y
participación ciudadana.
Los
artículos que definen constitucionalmente al nuevo enfoque de seguridad
ciudadana es el Art.- 55 “Toda persona
tiene derecho a la protección por parte del Estado a través de los órganos de
seguridad ciudadana regulados por la ley, frente a situaciones que constituyan
amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus
propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes”.
(CRBV)
La
aprobación de este artículo, define que el servicio de la policía es ejercido
por un ciudadano uniformado que protege al pueblo y este en corresponsabilidad
participa directamente de manera corresponsable en la protección de su comunidad. Lo novedoso es
que en el modelo de seguridad nacional el monopolio de la seguridad era
ejercido cuando el hecho delictivo era ejecutado, ahora la comunidad-policía
participa en la protección a través de la prevención y desarrollo de
estrategias para el crecimiento de la convivencia ciudadana y desarrollo de la
potencialidades comunales.
A
esto debe sumarse los lineamientos estratégicos que aporta el Plan Nacional
Simón Bolívar 2013-2019 en la línea de
Desarrollo Nacional, para cumplir con este lineamiento, en el año 2012 se lanza la misión a Toda Vida
Venezuela, debido a los altos grados de conflictividad social y altos índices de
homicidios ocurridos. Esta situación dificulta,
el desarrollo y la convivencia ciudadana, además es un obstáculo para el
desarrollo de áreas estratégicas como: los centros urbanos poblados con mayor
densidad poblacional, las zonas
fronterizas terrestres y acuíferas.
El no control del territorio por parte del
Estado y del pueblo organizado afecta la gobernabilidad, además de incentivar el desarrollo de actividades
ilícitas, despoblamiento de las áreas agrícolas, concentración de los centros
urbanos y desmovilización de las organizaciones populares que luchan por la
tierra.
Actualmente
el sicariato ha cobrados muchas vidas humanas (350 campesinos asesinados)[7],
abigeato, el secuestro, extorsión, robo de la producción agrícola a gran
escala y actos masivos de violencia
ponen en riesgo la convivencia ciudadana libre de violencia, que afecta
considerablemente la cotidianidad e imaginarios colectivos que nos permitan
construir territorios de paz .
Actualmente
las cifras generadas desde las agencias norteamericanas ubican a Venezuela en
el quinto país más peligroso del mundo y los medios de la derecha maximizan las
imágenes de violencia.
El
Municipio Libertador es el segundo estado con los mayores índices de homicidios
y delitos, siendo la parroquia San Agustín, unas de las parroquias menos
violentas, en comparación con la parroquia Sucre. Sin embargo el proceso
revolucionario ha implementado las misiones sociales como estrategias para
superar la pobreza y la violencia que está genera, en este sentido, nos
planteamos que si bien ha existido la implementación de acciones
gubernamentales e iniciativas comunales para disminuir la violencia ,
consideramos que estas han sido direccionadas desde arriba y desde niveles muy
macros, que no han encendido la dinámica para
que la gente proponga sus propias estrategias a partir de sus intereses
y su micro-territorio, en varias dimensiones y frentes que permitan mitigar
progresivamente la violencia.
A esto se corresponde mi papel como docente e investigadora de la UNES y nos preguntamos si: ¿Es
posible construir territorios de paz como estrategia para disminuir la
violencia y generar espacios de convivencia ciudadana?
En
el barrio helicoide en el mes de noviembre hubo un homicidio y en el mes de
diciembre otro en el sector el progreso, además el enfrentamiento entre los
miembros del consejo comunal que agrupa a tres sectores Helicoide, Mamón y
Vuelta el Casquillo y las tensiones entre las instituciones que trabajaban
desarticuladamente, nos permitió a través de entrevistas
(informales-formales) y observación a miembros
de la comunidad, reuniones e instituciones
que nos permitieran entender la
situación inicial y develar ¿Cuáles son
los factores estructurales que la generan los conflictos, la división y la
violencia?:
a)
Cultura (competencia, poder y
diferencia políticas)
b)
El desempleo
c)
Conflictos de convivencia
d)
Violencia Escolar
e)
Consumo y micro tráfico de drogas
f)
Deserción escolar
Nos
movilizamos a partir del mes de enero nos articulamos y reunimos en la Casa de la Esperanza y asumimos el
concepto de seguridad ciudadana bajo un
enfoque integral denominado multiagencial (Sosso: 2000) y establecimos tres líneas de acción:
a)
Trabajar desde la casa de la
esperanza con los niños e instituciones
a través de actividades recreativas, mientras realizábamos el diagnóstico
para saber que quería hacer la gente.
b)
Realizar talleres sobre la
violencia escolar
c)
Dialogar con los frentes,
organizaciones sociales del movimiento popular y la policía comunal de la Parroquia San Agustín, para
definir el camino.
Yo
trabajo con los frentes, organizaciones sociales y he tenido contacto con el
servicio de la policía comunal en parroquia San Agustín, levante el testimonio
de varios compañeros que viven en el sector y encontré varias percepciones sobre el tema de
seguridad ciudadana y su responsable visible la PNB:
a)
En el mes de marzo participamos y organizamos conjuntamente con las
instituciones actividades recreativas, culturales y deportivas con las
instituciones (Alcaldía, Gobierno del Distrito capital, Misión Barrio Adentro
Deportivo, Registro, Fiscalía 5ta. Y la
Casa de Esperanza adscrito al Ministerio del Poder Popular Para La Educación),
nos percatamos que en la actividad asistieron muchos niños sin sus padres o
representares, para un cambio es necesario involucrar a los padres y fortalecer
los lazos afectivos.
b)
Las organizaciones sociales tienen dos
percepciones culturalmente construidas, hasta hora indagadas, la primera se
refiere a la PNB,
algunos piensan que sus prácticas son iguales a la PM en cuanto al matraqueo a los
motorizados-usuarios de los vehículos lo
que genera desconfianza y la segunda se refiere: observan
practicas honestas en la función policial, (más cercana a la gente y
respetuosa), lo que ocasiona, que la
gente de la comunidad abuse y les falte el respeto a los servidores policiales.
En este sentido, hay que informar mejor ¿qué es la policía? y difundir no solo
sus valores sino cual es la función de cada servicio.
b.1) La gente dice que “(…) el poder de fuego en
algunos sectores es mayor que el de la policía” , lo que hace que algunos habitantes
recurran al silencio ante de denunciar cualquier agresión.
b.2)
Los habitantes de las zonas residenciales dicen que nunca se reúnen con los
condominios y el patrullaje es muy poco y cuando lo realizan es por corto
tiempo
b.3)
Creen que el hecho delictivo se realiza a partir de las 5 de la tarde con más
intensidad en la parroquia, lo que plantean que es necesario el patrullaje
nocturno y recorridos para sacar las armas.
C)
“Cuando yo era muchacho me di cuenta que los problemas comenzaban muchas veces por
estupideces…por cosas sin importancia como que yo soy de aquí y tú eres de allá
y otras veces era por las muchachas”( Reunión con Carlos Sanz 31/05/2013)
De
tal manera, que existen varios imaginarios que transitan las construcciones
subjetivas de los habitantes sobre el nuevo modelo policial, su función, el
conflicto y control del espacio, no emerge de manera lineal aparece en discurso
cotidiano y esto me motiva a seguir
explorando, para determinarlos, definirlos, caracterizarlos e interpretarlos en
su justeza, lo que me daría elementos para definir conceptualmente los
territorios de paz.
Conclusión
A manera de cierre, estos son los testimonios
que dan cuenta de mi actividad pedagógica-investigativa hasta el momento, lo
que me permite aproximarme cada día a la situación a transformar y observo que lo
fundamental para revertir y construir los territorios de paz como estrategia de convivencia
ciudadana, es buscar
los códigos culturales de los
jóvenes en cada sector que nos permitan desactivar las lógicas de la competencia/por
cooperación/solidaridad, control/compartir/prevenir,
dominar/liderazgo
colectivo/compartir el espacio de los sectores Mamon-Helicoide Vuelta el
casquillo.
La
realidad cultural que nos enfrentamos hace que el concepto de seguridad
ciudadana aplicado al nuevo Modelo Policial Bolivariano, nos oriente a una
táctica comunitaria social, inspirada
a mejorar la vida colectiva sirviendo a los intereses de los habitantes y
construir los Territorios de Paz como estrategia para mejorar la convivencia ciudadana.
Referencias
Abouhamad, J.(1972).Los hombres de Venezuela: sus necesidades, sus aspiraciones. Trabajo de Ascenso.
Méndez, C.(2002). La CIA y los medios de comunicación. Editorial Unidad. Caracas
Revistas
Antillano,
A. (2007). ¿Qué son las políticas de seguridad?. En: Criminologico.Nº 2,
Abrl-Junio 2007.
Baratta,
A.(1997).Política criminal: entre política de seguridad y política social, en
el delito y seguridad de los habitantes. Elías Carranza.
Sozzo,
M.(2000).Seguridad urbana y tácticas de prevención del delito.-Cuadernos de
Jurisprudencia y Doctrina Penal, Ad-Hoc, Buenos Aires, N.10
Publicaciones
Oficiales
Herrera,
H.(2006)-La Doctrina Militar Bolivariana. El Nuevo Sistema de Seguridad y
Defensa Venezolano. Publicaciones Presidencia de la República.
Clase Magistral: Defensa Integral de la Nación 2007.(AMV)
Entrevistas
Realizadas por Betzaida Blanco (2013)
Leyes
(2008). “Ley
orgánica del servicio de policía y del cuerpo de policía nacional bolivariana”.
Decreto No. 5.895 Gaceta Oficial Nº39.957, Caracas.
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